José Manuel Calvo: el concejal para el que todo es menor

Por Francisco López Groh

Hace algunas semanas, quizás más de un mes, el concejal de Urbanismo del gobierno municipal, José Manuel Calvo, visitó una espeluznante operación urbanística en el borde del distrito de Tetuán que, incomprensiblemente, está pasando casi desapercibida para nuestros urbanistas, salvo honrosas excepciones, como es el caso de Vicente Patón.

En dicha visita se le hizo ver al concejal un ejemplo, el primero, de la aberrante solución urbanística que se pretende dar (que se está dando de hecho) al Paseo de la Dirección, operación que estrena, aunque quizás nuestro concejal lo ignore, la gestión privada de las operaciones públicas, por medio de un convenio económico tan oculto (al menos para los vecinos) que parece el Código Da Vinci. Dicho ejemplo era un bloque de realojo cuya posición, altura, tipología y alineaciones contradecía cualquier principio de “buenas prácticas” del urbanismo.

En aquella ocasión, el concejal afirmó que el citado bloque era “un asunto menor”(¿). Hoy, en relación a la operación Canalejas, en rueda de prensa , el Concejal de urbanismo (o de Desarrollo Urbano sostenible en su pomposa actualización), además de eludir el mandato con el que Ahora Madrid se presentó a las elecciones de revisar, en un proceso participativo con los ciudadanos, las grandes operaciones urbanísticas, al ser preguntado por el periódico digital “El Diagonal” acerca de los citados compromisos, pasito a pasito, tacita a tacita, el señor Calvo nos dice que este proyecto es “de nivel medio”(nuevo ¿), lo que supongo que indirectamente quiere decir que sobra la auditoria y la participación. Miedo me da pensar en lo que nuestro concejal considera un proyecto “de alto nivel” (al parecer según sus propias palabras sólo Campamento y Chamartín, el resto es silencio. Aunque a tenor de otras declaraciones suyas creo que el sistema de aproximación a estas operaciones va a ser similar.

Y luego está la participación. El Concejal ha dicho, aliviando nuestra preocupadas objeciones que próximamente presentarán los cambios en el proyecto a los vecinos de la zona, afirmando: “Estoy convencido de que los vecinos verán que es la solución más adecuada”. Ya hemos alertado en otras ocasiones sobre este modelo de participación, que consiste en yo lo negocio en los despachos y te doy una solución para que tú la refrendes. Nada nuevo en esta vieja política. En un tiempo se llamaba despotismo ilustrado (más bien poco ilustrado).

Así que, compañeros, urbanistas, vecinos, como en otras ocasiones tendremos que poner una vela a los tribunales, en una demostración pragmática de que la “Nueva democracia”, en urbanismo al menos, es la misma, irredenta, vieja, democracia corporativa.
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