Opinión: Nota sobre una cita a Schumpeter en las “conversaciones para un libro” (Sobre la destrucción creativa)

SOBRE LA DESTRUCCIÓN CREATIVA

Francisco Lopez Groh

Esta nota hace referencia a una expresión escuchada en uno de los debates realizados en torno a la publicación del libro del CDU ( “conversaciones para un libro”). En este debate, en el que desde luego, como señalaría más tarde Félix Arias, lo participantes se expresaron como se decía antes “a calzón quitado” expresando lo que tenían en la cabeza por parcial o desordenado que fuera, Eduardo Mangadase refirió en un momento dado, y al hilo del trabajo de los urbanistas, al famoso concepto de Schumpeter de “destrucción creativa”.

El caso es que, como nos ocurre a  veces, el término me impactó cuando lo oí utilizado en este contexto y en estos tiempos. No es mi intención retomar aquí el análisis y la crítica del concepto de “destrucción creativa” de Schumpeter, sobre el que hay una abundante literatura científica. Más bien me gustaría recordar que el citado término se ha convertido (independientemente del significado y el lugar del mismo en el pensamiento de Schumpeter) en una consigna del capitalismo, hasta convertirse en el mantra estúpido de “innovar, innovar, innovar….” que  se ofrece cotidianamente como la  solución a todos los males de la economía (especialmente de la nuestra) .
Habría que preguntarse seriamente si la “destrucción creativa” no ha sido simple y llanamente destrucción, si no ha destruido más lo que ha creado. Y si ese eslogan de batalla del capitalismo (con ser en mi opinión una “falsa consigna” del mismo, una trampa ideológica) está en el fondo de la “innovación idiota” en el consumo (cada vez más gadgets, cada vez más consumo) o en la obsolescencia programada de las mercancías. La innovación no sería entonces una nueva solución técnica de las necesidades, sino el necesario motor de la huida hacia delante de la producción de mercancías. La destrucción sería casi “la única cara” de esta consigna y la creación correspondería en realidad en exclusiva a la creación de nuevas formas de acumulación en las que la destrucción del capital fijo creado, incluido el capital de conocimientos y habilidades humanas, sería una necesidad simplemente para sostener la recarga del sistema.
Pero además, creo que hoy, la revelación de los costes que esta “destrucción creativa” ha originado sobre el conjunto de la sociedad (las externalidades negativas) en términos de impactos sobre la propia sostenibilidad de la vida en la tierra son tan evidentes que esta frase parece casi una burla de las fuerzas oscuras salidas del ánfora de Pandora.
Por no hablar de la ciudad. La “destrucción creativa” en la ciudad parece remitir más que a las mejoras del entorno y la vida urbana, a las operaciones de destrucción y apropiación de rentas de las típicas operaciones de renovación urbana, al infatigable afán del capital inmobiliario de “expropiar” el capital púbico, las externalidades sociales creadas, para “destruirlas creativamente” y reconvertirlas en una nueva mercancía.
Así que quizás  sería mejor utilizar (también en urbanismo) lo que Suzanne Berger denomina la “recomposición creativa”, y que trasladado torpemente al ámbito de la política urbana sería algo así como una reorganización de los bienes y del capital social (y financiero) urbano en una nueva vía productiva menos dependiente del capital financiero-inmobiliario y un poco más sostenible.
Por lo demás, tengo la intuición de que Eduardo Mangada se refería probablemente a esta “otra versión” de la creatividad, así que este comentario se refiere en todo caso a mi particular aversión al término
Francisco Lopez Groh

Si te interesa, puedes leer aqui la contestacion de Eduardo Mangada

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