ARQUITECTURA PROMISCUA, CIUDAD MESTIZA_Carlos Hernández Pezzi

El pasado 8 de mayo se publicó en la versión digital de El Mundo el artículo “Arquitectura promiscua, ciudad mestiza” de Carlos Hernández Pezzi, doctor arquitecto y presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España desde 2002 a 2009, en el que se analiza el proyecto de rehabilitación de las Atarazanas y que reproducimos a continuación por su interés y relación con nuestro debate de esta tarde PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO: ¿Bien cultural o mercancía? :

Las Atarazanas, en una imagen del proyecto de Vázquez Consuegra. ESTUDIO VÁZQUEZ CONSUEGRA

YA CABALGA el caballo cuatralbo sobre la tierra sevillana, cuando el anatema de la inquisición patrimonial se lanza sobre el proyecto y la obra de las Atarazanas de Sevilla y -a menudo, también- sobre el arquitecto, jinete del pueblo democrático, que las defiende de su consagración ecuménica como monumento al pasado en el altar de la conservación.

Para los arquitectos siempre es conmovedor que se alcen voces por la conservación imposible en lugar de a favor de la restauración irrenunciable; lo que supone dar vida a lo monumental sin perder ni el alma del patrimonio, ni la razón de la arquitectura. A Guillermo Vázquez Consuegra no le es raro verse envuelto en la polémica. Creo que la acoge y convierte en debate con elegante conocimiento y suficiente distancia. Sin embargo, en tiempos de deliberación, cuando las mayorías son inestables, las opiniones mudables y los criterios, más que intercambiables, las gamas interpretativas son tan aleatorias como las de los escaparatistas ‘gourmet’ o los cocineros de master chef al uso.

Igual que García de Paredes recordaba que los edificios no se cambian de fachada como de chaqueta -a propósito de la iglesia de Stella Maris en la Alameda Principal de Málaga-, estamos acostumbrándonos a cambiar los criterios de intervención, a fuer de voces conservacionistas a ultranza, que se amparan en expertos para conseguir hacer saltar por los aires nuestros propios acuerdos acerca de la regulación de los BIC, o las decisiones de las comisiones provinciales de Patrimonio. No es un caso aislado, la inseguridad jurídica del patrimonio español está más en los francotiradores que juzgan la sentencia ‘crimen patrimonial’ que en los órganos jurídicos, culturales y urbanísticos que tienen la obligación de velar por ellos.

En Málaga está el hotel de Rafael Moneo y la polémica sobre La Mundial, la reforma del PEPRI Centro y la elevación de los márgenes de densidad y altura en un frente casi enteramente consolidado con la historia de una manzana, la del Fuerte de San Lorenzo, como aval. En España se acometen operaciones de vaciado como la de la manzana de Canalejas en Madrid y se prejuzgan otras que cumplen estrictamente con los criterios de restauración del patrimonio, con la misma indefensión unas salen adelante y otras no. Las Atarazanas de Sevilla se miden por inciertos raseros. El Rijksmuseum ha sufrido cambios importantes en Amsterdam, en la mejor ampliación y reforma de su historia, a cargo de los arquitectos españoles Cruz y Ortiz: no menos elocuente que su belleza ha sido su reconocimiento mundial (también cuenta con el Premio de Arquitectura Española Internacional del CSCAE, entre muchos otros).

Cabría preguntarse bajo qué criterios y postulados ha podido realizarse la modélica ampliación del Museo Moritzburg de Halle, realizada por Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano, arquitectos de gran prestigio, si ésta se hubiera realizado en España en vez de Alemania. Salvo un proyecto no realizado de Karl Friedrich Schinkel en 1828, no hubo una intervención integral que transformara y ampliara la antigua ruina para el museo de arte alojado allí desde 1904. Y es innovadora, es atrevida; cambia y restaura el castillo; interviene en el patrimonio para hacerlo vivir hoy.

Los arquitectos excelentes españoles no son asesinos patrimoniales. Aparte de su altísimo nivel de capacitación en los casos de maestros como los que citamos, se atienen por derecho a los protocolos, leyes y procedimientos establecidos, a larguísimas sesiones de expertos órganos administrativos de gestión estatal y autonómica, y a un nivel de destreza y respeto por el monumento que están restaurando, como en pocos sitios del mundo. Recomiendo a los conservacionistas acérrimos que estudien los proyectos al menos con la misma minuciosidad y rigor con los que se han acometido estos trabajos, y no fíen todo su saber a la anticipación catastrofista de riesgos ya eludidos, a la calificación de delitos penales o a la preparación de burocracias de hibernación y congelación patrimonial, que es como mejor se asegura su entierro.

Entretanto, a galopar, Vázquez Consuegra. El proyecto de las Atarazanas amplía el patrimonio y la cultura de Sevilla.

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