¿EL TURISMO ES UN GRAN INVENTO? La máquina turística en la ciudad_Debate

Nuestro próximo debate, el martes 31 de enero, será sobre “El Turismo en la ciudad”. Aunque no haya quedado tan explícito en la invitación, queremos centrarnos en sus componentes urbanas.
A continuación compartimos un texto de Francisco López Groh que puede servir para introducir algunas de las cuestiones, no todas, que puedan surgir en el debate.

Intervienen:
Hilario Alfaro. Presidente de MADRID Foro Empresarial
Oscar Perelli. Director de Estudios e Investigación de Exceltur
Miguel Ángel Troitiño. Catedrático de Geografía Humana de la UCM
(Por confirmar nombre). Un representante del Ayuntamiento de Madrid

Presenta y modera:
Fernando Fernández. Junta Directiva del Club de Debates Urbanos

Fecha: Martes, 31 de enero a las 19.30h
Lugar: Sala Ramón Gómez de la Serna. Círculo de Bellas Artes. Madrid

Puedes descargar la invitación aquí

Turismo: Introducción a un debate (por Francisco López Groh)

Hay que tener en cuenta las diferencias entre cantidad y calidad del crecimiento, entre sus costes y sus beneficios y entre el plazo corto y el largo. […] Los objetivos de “más” crecimiento deberían especificar de qué y para qué

Simon Kuznets

Como es conocido se acaba de celebrar el día de Madrid en la FITUR. Los titulares de prensa se han centrado en una propuesta: la creación de una tasa turística. Los comentarios de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, al respecto reflejan un “común sentir” (que no un sentido común) acerca de este sector: “No tiene sentido trabajar para atraer mayor número de visitantes y luego castigarlos con un impuesto a quienes están contribuyendo de alguna forma a que la economía crezca y a crear también empleo”.

Así que, presos de la ingenuidad, parece que deberíamos dar la razón a Cifuentes, ante esa “contradicción” entre luchar por atraerlos y “castigarlos con impuestos”. La tesis no es nueva. Se ha defendido en otras ocasiones como cuando el negociante Sheldon Adelson quiso dotarnos de nuestra propia “Las Vegas” a cambio de crear una free zone laboral y fiscal.

Pero la tesis “oculta” numerosos lugares comunes, desde la (fantasiosa) aportación del turismo al “crecimiento” (ver cuadro. Fte: Brida, Pereyra, Devesa y Zapata) al ocultamiento de las deseconomías, de los impactos negativos sobre los bienes públicos. Por no hablar de otros “componentes” de dicha aportación como las características del empleo en el sector, su dependencia de determinadas rentas de posición, sus efectos negativos sobre otros sectores o su muy escaso impacto inducido en términos de producción y empleo (por cada empleo en el sector hotelero apenas se producen 0,5 empleos adicionales en el conjunto de la economía, mientras que en la industria manufacturera alcanzan los 1,5 empleos)


Afortunadamente, algo ha cambiado hace tiempo en la percepción del impacto del turismo en las ciudades. Como la mayoría de los urbanistas avisados saben, hace tiempo ya que el turismo de “Sol y Playa” acompañado de la explotación de los recursos naturales ha sido objeto de severas críticas, capitaneadas por los ecologistas, ante la capacidad de destrucción de hábitats, paisajes y recursos y de la, al fin y al cabo, insostenibilidad de los procesos de crecimiento ilimitado del sector. Los efectos de estas reflexiones fueron diversos planes de contención, moratorias, tasas para “amortizar” una parte de las externalidades negativas, etc.

Lo que llama la atención en esta etapa “reciente” es la inclusión de las ciudades en esta mirada crítica o escéptica sobre los efectos del turismo. No se trata ya sólo (con ser mucho) de la destrucción de los recursos naturales, se trata de la destrucción de las ciudades. No sólo Venecia, o Florencia, también Barcelona, donde la saturación ha destruido las Ramblas y donde está planteada una moratoria hotelera.

Existe quizás algo así como un “deseo” de que este sector suponga un alivio para las atribuladas economías del sur de Europa e incluso para nuestras ciudades atrapadas en su peculiar Secular Stagnation. Sin embargo, este “optimismo” no se compadece bien con los datos y mucho menos con la sostenibilidad socioeconómica y ambiental de las ciudades.

De ahí este debate pensado con el fin no ya de “resolver” una polémica económica (y urbana), sino de intentar falsar algunas hipótesis y lugares comunes que perjudican el objetivo de una economía urbana sustentable. Y que anticipamos con algunas hipótesis:

a) La relevancia del sector turístico en el PIB está a la vez sobrevalorada y medida deficientemente por lo que el impacto económico de este sector se vuelve oscuro.

Generalmente las referencias publicitarias sobre el papel del turismo en nuestra economía se basan en su impacto sobre el PIB y el empleo. En primer lugar cabe decir algo sobre el PIB. Existe cada vez un mayor consenso acerca de que este indicador no mide apropiadamente el “progreso” de la economía y mucho menos el bienestar de las personas en una economía nacional. Las razones son muy amplias, desde lo que no mide a lo que mide mal, hasta la ignorancia de las externalidades negativas de las actividades económicas. No voy a entrar en este tema que requiere por sí solo una reflexión propia, simplemente voy a relatar una anécdota conocida entre economistas: si una empresa realiza un enorme vertido de escombros en un lugar no controlado y la administración acude diligentemente a retornar dicho espacio a sus condiciones anteriores (Aznalcóllar) el gasto que la administración realiza para “volver” a la situación original se suma al PIB, es decir el impacto de semejante desastre hace crecer el PIB.

En palabras de Dwyer, Forsyth y Spurr: “El principal problema es que los supuestos que subyacen a la construcción de modelos input-output son tan irreales que exageran los efectos del crecimiento del turismo en el output del destino, los ingresos y el empleo” (…)“el problema de la medición de los impactos económicos del turismo requiere una visión más amplia en el análisis de la interacción entre el turismo y el PIB. Por ejemplo, el aumento de la participación del turismo en el PIB puede ser el resultado del estancamiento de otras industrias y / o su sustitución / expulsión por el turismo”. Y “Un análisis de la interacción del desarrollo turístico y la actividad económica es importante a la luz del debate público de los efectos del turismo, que evidencie el problema de la competición por los recursos entre las distintas actividades” (Brida, Pereyra, Devesa y Zapata).

b) La Contabilidad Nacional no recoge las externalidades negativas del sector, tanto en lo que respecta a los costes ambientales como a los impactos negativos sobre otros sectores. Las asociaciones empresariales del turismo ponen el grito en el cielo cada vez que se crea una tasa ambiental o se intenta adecuar el precio de los slots en los aeropuertos. Es necesario recoger esta contabilidad en el balance de la economía del turismo (por ejemplo en las Cuentas Satélites). Un ejemplo es la evolución de los apartamentos turísticos en Barcelona que muestra el conjunto de deseconomías que produce esta actividad: desplazamiento, congestión y su desplazamiento hacia las rentas inmobiliarias. El efecto inmediato ha sido el incremento de los alquileres a costa de unas ridículas “entradas” en bienes de consumo hostelero.

c) Parece una fantasía sostener la bondad de un sector económico que además de desplazar flujos de ingresos a la renta del suelo, tiene los peores ratios de performance socioeconómica: bajos salarios, temporalidad, baja `productividad, escaso impacto inducido, baja inversión en formación e innovación, etc. Si se tratara de otro sector de actividad deberíamos estar pidiendo su reconversión.

d) Por si fuera poco se trata, junto con su hermano, el sector inmobiliario/construcción, del sector más endeudado de nuestra economía en relación con sus resultados y con mayor riesgo de impago.

A modo de guía de debate

De forma que a modo de guión sintético y sin que sirva de marco restrictivo a las distintas intervenciones se propone el siguiente marco de discusión:

1. El impacto del turismo en las ciudades

Se trata de discutir la mirada orientada en exclusiva a los impactos macroeconómicos (participación en el PIB) y monetarios y su alcance, así como del desdén a los impactos y las deseconomías que producen sobre el funcionamiento sostenible de la ciudad: transformaciones en el mercado de vivienda, impacto sobre los servicios de proximidad, especialización de áreas de la ciudad, saturación, etc.

2. El impacto del turismo sobre el espacio público y los bienes comunes de la ciudad

Analizar los fenómenos tanto de privatización del espacio público y bienes comunes por la hiperespecialización turística de determinados ámbitos y el impacto de la ocupación mercantil de los mismos

3. La política urbana, entre la mercantilización del espacio público y común y la devolución

Es necesario reflexionar acerca de las políticas de fomento turístico, la privatización y adaptación mercantilista de la ciudad y de las acciones y propuestas orientadas a frenar el impacto de las externalidades negativas y la defensa/devolución de los bienes públicos y comunes:

· Revertir las políticas irreflexivas de apoyo a la industria turística. ¿No sería más adecuando, en tiempos de recursos escasos, desplazar el esfuerzo público en la atracción del turismo a la atenuación/reparación de sus efectos negativos? Por ejemplo al control/reversión de la mercantilización del espacio público, o al control de la concentración de la oferta de alojamiento turístico.

· ¿No puede ser la tasa turística un medio para realizar estas políticas?

Esta entrada fue publicada en A propósito del debate, Convocatorias, Debates y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *